lunes, 24 de marzo de 2014

El tarro de los recuerdos

Esta sencilla dinámica puede utilizarse para trabajar la expresión de emociones y sensaciones positivas, a la vez que se quiere reconocer por algún motivo puntual -aniversario, despedida...-  a uno de los componentes del grupo.

Edad: a partir de los siete años.

Participantes: la clase entera.

Materiales: un tarro de vidrio, papeles, bolígrafos y un rotulador permanente.

Desarrollo: el dinamizador aparece en el aula enseñando el tarro y presentándolo como algo extraordinario ya que dentro habrá un recuerdo de cada componente de la clase. A continuación, pide que cada niño escriba en un papel un objeto o sentimiento y en pequeño, el nombre de quien lo ha escrito.

Se van introduciendo en el tarro los papeles y acto seguido se empiezan a leer, no citando el nombre de la persona que ha escrito cada papel. La dinámica acaba cuando el dinamizador ofrece el tarro como regalo, a aquella persona a la que va destinada la actividad.

Observaciones: no ha de rebelarse el nombre de la persona a la que va  dirigida la actividad. 

Evaluación: sería importante que se justifique, de forma grupal o individual, cada papel introducido.

domingo, 23 de marzo de 2014

Piedra en la mirada

Y fue lo primero que me enseñaron: los resultados, a largo plazo. Tengo la sensación de chocar una y otra vez, semana tras semana, en la misma piedras. Comparo resultados, preparo materiales, pido consejo y opiniones -¿quién no lo hace?- saco lo mejor que puedo la sesión y en un período de tiempo todo a la mierda. Todo falla. Imagino la cara de imbécil que me pone cuando digo que todo ha ido bien y luego, en clase, sucede lo contrario. 

Voces, estados de tensión. Insultos y mesas lanzadas. La procesión por dentro, un cabreo conmigo. Me consuelo con el tú ofreces una respuesta, pero no eres ella. Pero no me sirve. Supongo, que con la experiencia todo progresa, avanza y se ve el resultado. Estar de forma caduca en un sitio, no ver los resultados a corto plazo. Y mientras tanto, proceso de cambio, sensaciones y sentimientos en estado de equilibrio...

Hay días que ni sus gestos me animan. En donde una mirada no es más que una puntilla al día. Unos ojos tensos que echan chispas de odio mezclada con indefensión. Y ya no me supera la situación: hay que asumirla con resignación de que uno da todo lo que puede y otro no aprovecha. Lástima, pero no por mi trabajo, sino por quien no lo valora, tenga la edad que tenga.

viernes, 21 de marzo de 2014

Juegos con paracaídas (1ª parte)

Siguiendo con la entrada que colgué el viernes 14 sobre juegos con paracaídas, explico el desarrollo de otros dos que comparten la base de objetivos, espacio y materiales para su realización:

- Vecinos: una persona está en el centro del paracaídas -en su interior- y pregunta a otra persona "¿te gustan tus vecinos?"- si la respuesta es si, se pregunta "¿a quienes te gustaría tener? y éste tendrá que decir el nombre de dos jugadores. En el mismo momento se tendrán que cambiar de sitio las personas a las que el jugador ha mencionado, y el jugador del centro intentará colocarse en uno de los sitios que han quedado libres. 

- Intercambio: los jugadores cogen el paracaídas. El animador cuenta hasta tres y todos tienen que tensarlo, a la vez que éste da alguna indicación -"los que lleven reloj...", "los que lleven gafas...", etc...-. Las personas mencionadas tienen que dejar su sitio e irse hacia el sitio que ocupaba otro compañero que también se haya dado por aludido.

Nota: Ambos juegos son adaptaciones de otros que se realizan sin el paracaídas.

lunes, 17 de marzo de 2014

Manos ciegas

Con esta sencilla actividad conseguiremos relajar al grupo y a la vez, potenciar su cohesión para la realización de una tarea común: la elaboración de un dibujo a partir de la colaboración directa de todos sus integrantes.


Edad: a partir de los 8 años.

Participantes: cuatro personas.

Materiales: papel de témpera, témperas de colores (mínimo seis), pinceles, papel de periódico, un vaso de plástico con agua, dos vendas para los ojos. Sería conveniente tener también una mesa suficientemente grande para que los participantes no se incomoden entre ellos.

Desarrollo: se propone un dibujo, a priori, simple que han de realizar (una casa en el campo, por ej.). Uno de los participantes se venda los ojos y permanece sentado: será el que coja el pincel. Los otros tres participantes se irán turnando para guiar la mano del compañero con los ojos vendados, guiar a sus compañeros y sujetar la lámina de papel. 


¿Qué evaluar?: se les puede aplicar una batería de preguntas, adaptadas, para que las puedan responder: ¿ha habido contacto físico entre ellos?, ¿se ha desarrollado bien la actividad?, ¿han puesto alguna pega ante la elección alguno de sus compañeros?, ¿han participado activamente en la misma?, ¿se sienten satisfechos con los resultados obtenidos?, ¿qué han sentido al ayudar y ser ayudado por sus compañeros?.