domingo, 16 de marzo de 2014

Estar preparado

Durante más de dos años me inculcan la necesidad de estar preparado para todo tipos de situaciones. Me animan a seguir formándome para completar conocimientos, descubrir nuevos contenidos. Llevan vendiéndonos la moto de que nos podemos encontrar cualquier situación el día menos esperado y hemos de dar la respuesta adecuada. En este tiempo a veces he creído que quieren que seamos una especie de seres superiores, que abarquemos respuesta a todo los que se nos plantee. 

Una de las primeras cosas que aprendí cuando me metí en el CFGS de Integración Social fue tratar el duelo, la pérdida de una persona cercana. Si he de ser sincero, esas sesiones las tomé como algo intrascendente, como unos conocimientos que nunca pondría en práctica porque a mí no se me acercaría esta problemática (a veces creemos que no tenemos la certeza de que eso nos puede suceder a nosotros). Mentira.

La semana pasada me acordé de esos primeros días. De cómo tratar a una persona que ves a diario y que ha perdido a un ser muy querido, a un puntal. Y lo puse en práctica, y bien o mal -no lo sé- lo intenté. Esa semana que empezó siendo una mierda acabó siendo reconfortante, entendiéndola como que intenté hacerlo lo mejor posible, según me habían enseñado. O lo que es lo mismo: conciencia tranquila por un trabajo bien planteado.

Habrá dado o no sus frutos, todavía es pronto para ello. Ahora, con perspectiva, que no es que seamos un ser superior, sino que para ser persona -y más en este mundo tan difícil- tenemos que tener la sensibilidad adecuada para cada situación que se nos plantee, aunque en estos momentos que vivimos todo sea tan sintético.

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