Esta sencilla dinámica puede utilizarse para trabajar la expresión de emociones y sensaciones positivas, a la vez que se quiere reconocer por algún motivo puntual -aniversario, despedida...- a uno de los componentes del grupo.
Edad: a partir de los siete años.
Participantes: la clase entera.
Materiales: un tarro de vidrio, papeles, bolígrafos y un rotulador permanente.
Desarrollo: el dinamizador aparece en el aula enseñando el tarro y presentándolo como algo extraordinario ya que dentro habrá un recuerdo de cada componente de la clase. A continuación, pide que cada niño escriba en un papel un objeto o sentimiento y en pequeño, el nombre de quien lo ha escrito.
Se van introduciendo en el tarro los papeles y acto seguido se empiezan a leer, no citando el nombre de la persona que ha escrito cada papel. La dinámica acaba cuando el dinamizador ofrece el tarro como regalo, a aquella persona a la que va destinada la actividad.
Observaciones: no ha de rebelarse el nombre de la persona a la que va dirigida la actividad.
Evaluación: sería importante que se justifique, de forma grupal o individual, cada papel introducido.

