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domingo, 23 de marzo de 2014

Piedra en la mirada

Y fue lo primero que me enseñaron: los resultados, a largo plazo. Tengo la sensación de chocar una y otra vez, semana tras semana, en la misma piedras. Comparo resultados, preparo materiales, pido consejo y opiniones -¿quién no lo hace?- saco lo mejor que puedo la sesión y en un período de tiempo todo a la mierda. Todo falla. Imagino la cara de imbécil que me pone cuando digo que todo ha ido bien y luego, en clase, sucede lo contrario. 

Voces, estados de tensión. Insultos y mesas lanzadas. La procesión por dentro, un cabreo conmigo. Me consuelo con el tú ofreces una respuesta, pero no eres ella. Pero no me sirve. Supongo, que con la experiencia todo progresa, avanza y se ve el resultado. Estar de forma caduca en un sitio, no ver los resultados a corto plazo. Y mientras tanto, proceso de cambio, sensaciones y sentimientos en estado de equilibrio...

Hay días que ni sus gestos me animan. En donde una mirada no es más que una puntilla al día. Unos ojos tensos que echan chispas de odio mezclada con indefensión. Y ya no me supera la situación: hay que asumirla con resignación de que uno da todo lo que puede y otro no aprovecha. Lástima, pero no por mi trabajo, sino por quien no lo valora, tenga la edad que tenga.

domingo, 16 de marzo de 2014

Estar preparado

Durante más de dos años me inculcan la necesidad de estar preparado para todo tipos de situaciones. Me animan a seguir formándome para completar conocimientos, descubrir nuevos contenidos. Llevan vendiéndonos la moto de que nos podemos encontrar cualquier situación el día menos esperado y hemos de dar la respuesta adecuada. En este tiempo a veces he creído que quieren que seamos una especie de seres superiores, que abarquemos respuesta a todo los que se nos plantee. 

Una de las primeras cosas que aprendí cuando me metí en el CFGS de Integración Social fue tratar el duelo, la pérdida de una persona cercana. Si he de ser sincero, esas sesiones las tomé como algo intrascendente, como unos conocimientos que nunca pondría en práctica porque a mí no se me acercaría esta problemática (a veces creemos que no tenemos la certeza de que eso nos puede suceder a nosotros). Mentira.

La semana pasada me acordé de esos primeros días. De cómo tratar a una persona que ves a diario y que ha perdido a un ser muy querido, a un puntal. Y lo puse en práctica, y bien o mal -no lo sé- lo intenté. Esa semana que empezó siendo una mierda acabó siendo reconfortante, entendiéndola como que intenté hacerlo lo mejor posible, según me habían enseñado. O lo que es lo mismo: conciencia tranquila por un trabajo bien planteado.

Habrá dado o no sus frutos, todavía es pronto para ello. Ahora, con perspectiva, que no es que seamos un ser superior, sino que para ser persona -y más en este mundo tan difícil- tenemos que tener la sensibilidad adecuada para cada situación que se nos plantee, aunque en estos momentos que vivimos todo sea tan sintético.

domingo, 2 de marzo de 2014

Miradas

¿Donde está el límite? ¿Cuánto podemos aguantar? ¿Qué hay dentro de unas miradas no correspondidas?

A veces son las miradas menos infantiles las que creemos que podemos aguantar durante más tiempo. Una palabra precisa que aderece aquel momento puede ser la única diferencia entre un gran día o un día más en la oficina.

Hay pocas miradas así. Escasean. Soy un afortunado al tener esta mirada a la que me refiero, entre bostezos y reniegos cada día. Durante breves horas. A veces, instantes a lo largo de la semana. Lo que no sabe nadie es que yo alargo esa conversación de pupilas como quiero. En mi memoria...

Y así, voy tirando hacia el anonimato...

domingo, 23 de febrero de 2014

Influenciarse en domingo

No solo está marcado en rojo en el calendario: el domingo es el día de los falsos propósitos que algunos remarcan para la semana entrante. Sea en la terraza tomando una caña, o en el sillón repasando apuntes bajo la luz de un flexo, siempre se busca un propósito de enmienda, el crear una cronología de sucesos que acontecer a partir de la mañana siguiente. Y nunca hay valoración previa...

Mas allá del sabor de las bravas o del fresco vespertino esperan apuntes, libros, power points y cuartillas. Al lado de este bodegón digno de cualquier papelería una taza de té humeante. Rotulador rojo. Y trazo en parte del material matices, mejoras, aspectos... consulto libros y webs donde enfocar lo que puedo hacer mejor en las prácticas, después de; claro, estudiar y preparar trabajos para la semana que viene. Gasto, a veces, otra taza de té y me dan las ocho. Preparo la mochila para mañana. Entro en el correo. Cierro.

Toda esta sucesión de momentos que he naturalizado ya son innatos en mí. Cualquiera podría verlos como una rutina estúpida o insulsa, pero yo intento cambiar el concepto: ilusión por mejorar. Total, cada mañana me juego mi futuro. Como todos.