domingo, 23 de febrero de 2014

Influenciarse en domingo

No solo está marcado en rojo en el calendario: el domingo es el día de los falsos propósitos que algunos remarcan para la semana entrante. Sea en la terraza tomando una caña, o en el sillón repasando apuntes bajo la luz de un flexo, siempre se busca un propósito de enmienda, el crear una cronología de sucesos que acontecer a partir de la mañana siguiente. Y nunca hay valoración previa...

Mas allá del sabor de las bravas o del fresco vespertino esperan apuntes, libros, power points y cuartillas. Al lado de este bodegón digno de cualquier papelería una taza de té humeante. Rotulador rojo. Y trazo en parte del material matices, mejoras, aspectos... consulto libros y webs donde enfocar lo que puedo hacer mejor en las prácticas, después de; claro, estudiar y preparar trabajos para la semana que viene. Gasto, a veces, otra taza de té y me dan las ocho. Preparo la mochila para mañana. Entro en el correo. Cierro.

Toda esta sucesión de momentos que he naturalizado ya son innatos en mí. Cualquiera podría verlos como una rutina estúpida o insulsa, pero yo intento cambiar el concepto: ilusión por mejorar. Total, cada mañana me juego mi futuro. Como todos.

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